LA SALUD DE LOS ENFERMOS JULIO CORTAZAR PDF

Ponete unas compresas con hamamelis, que es lo mejor que hay. El bandido de mi hijo no se la merece, creeme. Lo de viejo es una manera de decir, no tiene nada que ver con el respeto. Ya van cinco o seis cartas de Alejandro, y en ninguna me llama

Author:Daibei Najin
Country:Comoros
Language:English (Spanish)
Genre:Environment
Published (Last):4 January 2017
Pages:141
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ISBN:324-4-50297-478-6
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A Carlos lo llamaron por telfono a la oficina, Rosa y epa despidieron a los alumnos de piano y solfeo, y hasta ta Clelia se preocup ms por mam que por ella misma. Aunque la casa era "rande, haba que tener en cuenta el odo tan afinado de mam y su inquietante capacidad para adivinar dnde estaba cada uno. A la hora del t vino to Roque a charlar con mam, y Carlos pudo darse un ba o y quedarse a la espera del mdico. Como casi siempre, a to Roque le toc pensar. Con el acuerdo tcito de Rosa y de epa, decidieron las primeras medidas, empezando por el secuestro de ,a 0acin 1a veces mam se animaba a leer el diario unos minutos1 y todos estuvieron de acuerdo con lo que haba pensado el to Roque.

A mam le pareci muy bien todo eso, aunque llor un poco y hubo que darle a respirar sus sales. Cuando la carta estuvo escrita, mam la firm al pie con un lpiz, y bes suavemente el papel. Acordate cmo se pona mam. Ah, pero es un secreto entre los dos. A Rosa, que escriba la respuesta de mam, le pareci que dictaba ms lentamente, como si hubiera estado pensando mucho cada frase.

Antes de que to Roque pudiera contestar, ya Rosa estaba con el frasco de sales. Carlos, que lea la carta en voz alta, tuvo la impresin de que mam no lo escuchaba como otras veces. Casi en se"uida, como si formara parte de la misma frase, pre"unt si no le podan dar unas "otas de a"ua de azahar, que siempre le aclaraban la cabeza.

A to Rque le pareca eso formidable, un "ran triunfo para un muchacho de tan pocos a os. As como Carlos es el ms tesonero. A su padre le hubiera "ustado verlos ya "randes. Carlos le lea el diario a mam por la noche, y epa por la ma ana. Clelia ya tendra que haber vuelto. Carlos estaba muy contento con el cierre de la oficina por inventario y balance, y vino en piyama a tomar mate al pie de la cama de mam y a darle conversacin.

Reunidos en el comedor, miraban al lu"ar vaco de ta Clelia, se miraban entre ellos, vacilando. Ahora cada vez que entro en su cuarto estoy como esperando una sorpresa, una trampa, casi. A Rosa le pareca que tambin Carlos haba pensado en eso, y ms tarde le habl a to Roque, que se enco"i de hombros.

Cada ma ana pre"untaba si haba noticias de la quinta, y despus se volva a su silencio donde el tiempo pareca contarse por dosis de remedios y tazas de tisana. Intereses relacionados.

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La salud de los enfermos

A Carlos lo llamaron por telfono a la oficina, Rosa y epa despidieron a los alumnos de piano y solfeo, y hasta ta Clelia se preocup ms por mam que por ella misma. Aunque la casa era "rande, haba que tener en cuenta el odo tan afinado de mam y su inquietante capacidad para adivinar dnde estaba cada uno. A la hora del t vino to Roque a charlar con mam, y Carlos pudo darse un ba o y quedarse a la espera del mdico. Como casi siempre, a to Roque le toc pensar. Con el acuerdo tcito de Rosa y de epa, decidieron las primeras medidas, empezando por el secuestro de ,a 0acin 1a veces mam se animaba a leer el diario unos minutos1 y todos estuvieron de acuerdo con lo que haba pensado el to Roque. A mam le pareci muy bien todo eso, aunque llor un poco y hubo que darle a respirar sus sales. Cuando la carta estuvo escrita, mam la firm al pie con un lpiz, y bes suavemente el papel.

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La Salud de Los Enfermos Resumen

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