IVORRA CASTILLO CARLOS - LOGICA Y TEORIA DE CONJUNTOS PDF

Leibniz le dio cierto impulso, pero sin abandonar una postura conservadora. Con el tiempo surgieron varias opciones. Lo demostraremos en su momento. Pese a su similitud formal, es crucial reconocer que son esencialmente distintas. En cambio, la segunda no es un teorema demostrable a partir de ningunos axiomas. Cuando contamos los axiomas de Peano hacemos lo mismo que cuando le contamos los pies a un gato.

Author:Kazijas Vugrel
Country:Fiji
Language:English (Spanish)
Genre:Politics
Published (Last):22 April 2014
Pages:348
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ISBN:769-5-88006-265-5
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Leibniz le dio cierto impulso, pero sin abandonar una postura conservadora. En definitiva resulta que R no puede ni pertenecerse como elemento ni no hacerlo. Con el tiempo surgieron varias opciones. Lo demostraremos en su momento. Pese a su similitud formal, es crucial reconocer que son esencialmente distintas. En cambio, la segunda no es un teorema demostrable a partir de ningunos axiomas. Simplemente expresa que cuando escribimos en un papel los axiomas de Peano, escribimos cinco afirmaciones.

Cuando contamos los axiomas de Peano hacemos lo mismo que cuando le contamos los pies a un gato. Dedicaremos a este problema las secciones siguientes. Por consiguiente, el formalismo radical conduce a descalificar como falto de rigor a su propio canon de rigor.

Pongamos algunos ejemplos. En ambos casos tenemos meras comprobaciones aisladas que no aportan nada sobre el caso general. No sabemos si es verdadera o falsa, pero sabemos lo que es que sea verdadera o falsa. En particular, de ellos se deducen muchas propiedades de A, tales como que no es numerable.

Sin embargo, quedan muchas afirmaciones sobre A que no pueden ser demostradas o refutadas. Construyamos por ejemplo un lenguaje para hablar de todas las personas que habitan la Tierra. A estos signos que usaremos para nombrar los objetos de los que queremos hablar los llamaremos constantes.

Los llamaremos relatores. Por supuesto podemos tomar cuantos relatores queramos de cualquier rango no nulo. Por conveniencia no vamos a admitir relatores de rango variable. El problema se remonta al siglo III a. Las variables las representaremos con letras cualesquiera x, y, z, u, v, w principalmente. Nombran a objetos indeterminados. Esto es, desde luego, ambiguo, pero lo entenderemos al considerar los cuantificadores. Naturalmente pueden construirse funtores de cualquier rango.

Supongamos que Ana tiene un solo amigo. Hay dos salidas posibles. Si estamos hablando de personas, d puede ser una cualquiera, por ejemplo, Julio.

Este convenio no crea problemas si tenemos siempre en cuenta lo siguiente: 1. Por ejemplo, el hijo de la reina de Inglaterra no es hijo de la reina de Inglaterra, es Julio. Para ello hemos de cambiar completamente el planteamiento. Constantes Un lenguaje L puede tener cualquier cantidad de constantes, desde ninguna hasta infinitas.

Cuantificador universal o generalizador Lo llamaremos V. Si existe lo representaremos por. Las constantes, los funtores y los relatores distintos del igualador se llaman signos eventuales de L, mientras que los restantes son signos obligatorios.

Si L es un lenguaje formal con descriptor, llamaremos L al lenguaje que resulta de eliminarle el descriptor. Cualquier cosa razonable puede hacer el papel de rey en una partida de ajedrez.

Necesitamos signos.

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