ETICA MINIMA ADELA CORTINA PDF

Adela Cortina. Bosquejan diferentes ideales de vida. El escepticismo o relativismo, resultan en verdad insostenibles en la vida cotidiana, porque nadie puede actuar creyendo realmente que no existen unas opciones preferibles a otras, o que la maldad del asesinato y la tortura dependen de las diferentes culturas. Con ello desembocan en un realismo conformista. Realismo radicalmente injusto con la realidad. Pregunta por el sustento indispensable del bien positivo.

Author:Maujora Tegor
Country:Latvia
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):12 May 2007
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La tica es un tipo de saber de los que pretende orientar la accin humana en un sentido racional. A diferencia de los saberes preferentemente tericos, contemplativos, a los que no importa en principio orientar la accin, la tica es esencialmente un saber para actuar de un modo racional.

Desde los orgenes de la tica occidental en Grecia, hacia el siglo IV a. Y una segunda distincin, dentro de los saberes prcticos, entre aquellos que dirigen la accin para obtener un objeto o un producto concreto como el caso de la tcnica o el arte y los que siendo mas ambiciosos, quieren ensearnos a obrar bien racionalmente, en el conjunto de la vida entera, como es el caso de la tica.

Modos del Saber tico Modos de Orientar Racionalmente la Accin Estos modos son fundamentalmente dos: 1 aprender a tomar decisiones prudentes. Obrar racionalmente significa saber deliberar antes de tomar una decisin con objeto de realizar la eleccin ms adecuada y actuar segn lo que hayamos elegido. La tica tiene por tarea mostrarnos como deliberar bien con objeto de hacer buenas elecciones.

Pero no solo en un caso concreto sino a lo largo de nuestra vida. El carcter que un hombre tiene es decisivo para su vida porque aunque los factores externos los condicionen en un sentido u otro el carcter desde el que los asume es el centro ltimo de decisin. La tica es pues en un primer sentido, el tipo de saber que pretende orientarnos en la forja del carcter, siendo consciente de que elementos no esta en nuestra mano modificar, transformemos los que si pueden ser modificados, consiguiendo un buen carcter, que nos permita hacer buenas elecciones y tomar decisiones prudentes.

La tica se propone como deca Aristteles, aprender a vivir bien. Fines, Valores y Hbitos Tener conciencia de los fines que se persiguen y habituarse a elegir y obrar en relacin con ellos es la clave de una tica de las personas y de una tica de las 70 organizaciones.

A los modos de actuar ya asumidos que nos predisponen a obrar en el sentido deseado y que hemos ido incorporando a nuestro carcter por repeticin de actos, lo llamamos hbitos. La ETICA en un primer sentido, es un tipo de saber practico, preocupado por averiguar cual debe ser el fin de nuestra accin, para que podamos decidir que hbitos hemos de asumir, como ordenar las metas intermedias, cuales son los valores por los que hemos de orientarnos, que modo de ser o carcter hemos de incorporar con objeto de obrar con prudencia es decir tomar decisiones acertadas.

El hecho mismo de que existe el saber tico, indicndonos como debemos actuar, es buena muestra de que los hombres somos libres para actuar en un sentido u otro por muy condicionada que este nuestra libertad, porque si debo es porque puedo: si tengo conciencia de que debo obrar en un sentido determinado, es porque puedo elegir ese camino u otro.

De ah que la libertad va estrechamente ligada a la responsabilidad, ya que quien tiene la posibilidad de elegir en un sentido u otro, es responsable de lo que ha elegido: tiene que responder de su eleccin, porque estaba en su mano evitarla. Libertad y responsabilidad son indispensables en el mundo tico pero tambin lo es un elemento menos mencionado habitualmente: el futuro. La tica necesita contar tambin con proyectos de futuro desde los que cobran sentido las elecciones presentes.

Los proyectos ticos no son proyectos inmediatos sino que necesitan contar con un futuro, con tiempo y con sujetos que por ser en alguna medida libres, puedan hacerse responsables de esos proyectos, puedan responder por ellos. El carcter de las personas y de las organizaciones: En lo que respecta a las personas el saber tico les orienta para crearse un carcter que les haga felices: los hbitos que les ayuden a ser felices sern virtudes, los que les alejen de la felicidad, vicios.

La felicidad es el fin ltimo al que todos los hombres tienden y la tica se propone, en principio ayudar a alcanzarla. En lo que refiere a las organizaciones, carecera de sentido empearse en que su fin sea la felicidad, porque felices son las personas, no los colectivos. Cada organizacin tiene una meta por la que cobra sentido, de ah que sea mas importante averiguar cual es su meta, su finalidad y que sus miembros se esfuercen por alcanzarla, que disear un conjunto de reglamentos y normas: el sentido de las actividades viene de sus fines y las reglas solo pueden fijarse teniendo en cuenta los fines.

El fin de las organizaciones es sin duda un fin social, porque toda organizacin se crea para proporcionar a la sociedad unos bienes. Estos bienes se obtienen desarrollando determinadas actividades cooperativas.

Los bienes pueden ser internos o externos a ella. Porque cada actividad persigue un tipo de bienes que no se consiguen mediante otras, sino que solo ella puede proporcionar 70 internos y como es obvio tambin para alcanzarlos unos medios resultan adecuados y otros totalmente inapropiados. Las distintas actividades tambin producen bienes externos a ellas porque son comunes a todas o muchas de ellas.

En el caso del prestigio, el dinero o el poder, que pueden lograrse desde el deporte, el arte, la empresa, etc. Es decir, cual es la conciencia moral alcanzada por la sociedad. Sin embargo, en el saber tico no puede entrar la expresin a cualquier precio porque hay precios que ni las personas ni las organizaciones pueden pagar, si es que quieren obrar, no ya solo de una manera prudente, sino tambin justa.

No basta con respetar la legalidad vigente, ni siquiera con respetar la conciencia moral alcanzada por una sociedad, sino que es preciso averiguar que valores y derechos han de ser racionalmente respetados, es decir, es preciso encontrar un criterio racional, tarea de la que se ocupa la tica, entendida ahora no ya como un saber que pretende dirigir directamente la accin para forjarse un buen carcter, sino dirigirla indirectamente como filosofa moral. Sin embargo, que una norma haya sido promulgada segn los procedimientos legales no significa ya que sea justa, porque puede haber derecho injusto, ej: derecho alemn en la poca de Hitler.

As el mbito de una moral crtica es ms amplio que el del derecho positivo. Es importante percatarse de cmo intereses espurios pueden ir generando una especie de moralidad difusa, que hace que sean condenados por inmorales precisamente aquellos que mas hacen por la justicia y por los derechos de los hombres.

Por eso, para tomar decisiones justas es preciso atender al derecho vigente, a las convicciones morales imperantes, pero adems averiguar que valores y derechos han de ser racionalmente respetados. Esta indagacin nos lleva a otro elemento: la filosofa moral o crtica. A la parte de la Filosofa que reflexiona sobre la moral la llamamos tica o filosofa moral y llamamos moral a secas a ese saber que acompaa a la vida de los hombres hacindoles prudentes y justos.

Se tratara de distinguir entre moral vivida moral y moral pensada tica. La tica como filosofa moral tiene tres funciones: aclarar que es lo moral, cuales son sus rasgos fundamentar la moral, tratar de inquirir cuales son las razones para que los hombres se comporten moralmente aplicar a los distintos mbitos de la vida social los resultados de las dos primeras, que es lo que hoy se viene llamando tica aplicada. La tica empresarial seria una de las partes de la tica aplicada.

Mientras que los animales responden a los estmulos que les incitan de forma perfectamente ajustada, los hombres pueden elegir entre distintas posibilidades de respuesta y se ven obligados a justificar su eleccin. Esta es la posicin de Zubiri y Aranguren que tiene el merito de conectar la tica con la biologa y el de mostrar como los hombres somos estructuralmente morales, necesariamente morales: hay hombres inmorales, con respecto a un determinado cdigo moral, pero no existen hombres amorales.

La felicidad no puede elegirse porque ya viene dada por naturaleza, pero los medios si pueden elegirse y ese es el terreno de la moral. Este es el modo de que defienden los Aristotlicos. La moral es entonces el tipo de saber que nos invita a perseguir la mayor felicidad del mayor nmero posible de seres vivos, a calcular las consecuencias de nuestras decisiones, teniendo por meta la mayor felicidad del mayor numero.

Se denomina Hedonistas a los defensores de esta posicin, que nace en Grecia de la mano de Epicuro. Pero a partir de la modernidad la ms relevante de las posiciones hedonistas en tica es el llamado utilitarismo, que utiliza la mxima de la mayor felicidad del mayor nmero como criterio para decidir ante dos cursos alternativos de accin.

Como para hacer ese clculo es preciso tener en cuenta las consecuencias de cada uno de los cursos de accin y valorarlos desde la perspectiva del placer que proporciona cada uno de ellos, se denomina a este tipo de tica teleolgica o consecuencialista y se le suele contraponer a las ticas llamadas deontolgicas, que se preocupan ante todo del deber y de las normas que nacen del respeto a determinados derechos de los hombres.

Los clsicos del utilitarismo son Bentham, Mill y Sigdwich. Entre todos los seres existentes, solo los hombres tienen dignidad, porque solo ellos son libres. Son libres porque pueden elegir y porque pueden regirse por sus propias leyes. El fundamento de la moral es entonces la autonoma de los hombres, el hecho de que pueden darse leyes a si mismos que son por lo tanto validas para todos ellos. Estas ticas que consideran como elemento moral por excelencia los deberes que surgen de considerar a los hombres como sujeto de derecho, se suelen denominar deontolgicas, en contraste con las teleolgicas, que ven en el clculo de las consecuencias el momento moral central.

Quien por primera vez defendi esta posicin tica deontolgica fue Kant, su afirmacin de que los seres racionales son fines en si mismos, tienen un valor absoluto y no pueden ser tratados como simples medios es defendida por las ticas actuales y constituye el fundamento de la idea de dignidad humana.

Esta posicin recibe el nombre de tica dialgica, comunicativa o discursiva, son sus creadores Apel y Haberlas y tiene hoy en da seguidores en muchos pases. Creen que es posible establecer una distincin entre dos tipos de racionalidad: la racionalidad comunicativa de que hace uso quien considera a los afectados por una norma como interlocutores perfectamente legitimados para exponer sus intereses y para ser tenidos en cuenta en la decisin final, de modo que la meta del dialogo es llegar a un acuerdo que satisfaga los intereses de todos los afectados por ella y la racionalidad estratgica, de que hace uso quien considera a los dems interlocutores como medios para sus propios fines y se plantea el dialogo como un juego en el que trata de intuir que jugadas pueden hacer los dems para preparar la suya y ganarles.

Se suele entender que la empresa debe regirse por la racionalidad estratgica, dirigida a obtener el mximo beneficio, mientras que el momento moral es el de la racionalidad comunicativa, pareciendo entonces que empresa y tica son incompatibles. Sin embargo, cualquier tica aplicada tambin la empresarial debe recurrir a los dos tipos de racionalidad, porque ha de contar a la vez con estrategias y con una comunicacin porque la que considera a los dems como los interlocutores validos.

Es esta una posicin deontolgica que exige tener en cuenta las consecuencias en el momento de la aplicacin. El fin ltimo la felicidad es lo que conviene a un hombre en el conjunto de su vida. Las normas han de aplicarse a los casos concretos, ponderando los datos contextuales.

El mbito moral es el de la maximizacin de la utilidad para todos los seres: buscar la mayor felicidad del mayor nmero. Accin mximamente racional: la racional teleolgica. Los derechos humanos son convenciones tiles. El mbito moral es el del respeto a aquello que es absolutamente valioso: el ser humano. El ser humano no tiene precio, sino dignidad.

Los derechos humanos son exigencias racionales innegociables: con ellos no se puede comerciar. Todo ser humano dotado de competencia comunicativa es un interlocutor valido factor incondicionado Las normas morales son validas segn las consecuencias que tengan para los afectados por ellas momento consecuencialista Siempre que satisfagan intereses universalizables factor incondicionado ETICA APLICADA La tica aplicada tiene por objeto aplicar los resultados obtenidos a los distintos mbitos de la vida social, tendremos que averiguar de que modo pueden ayudarnos a tomar decisiones la mxima utilitarista de lograr el mayor 70 placer del mayor numero, el imperativo kantiano de tratar a los hombres como fines en si mismos y no como simples medios o el mandato dialgico de no tener por correcta una norma si no la deciden todos los afectados por ella, tras un dialogo celebrado en condiciones de simetra.

La tica de la empresa es, en este sentido, una parte de la tica aplicada. Por eso la tarea de la tica aplicada no consiste solo en la aplicacin de los principios generales, sino en averiguar a la vez cuales son los bienes internos que cada una de las actividades debe proporcionar a la sociedad, que metas debe perseguir y que valores y hbitos es preciso incorporar para alcanzarlas. La fundamentacin filosfica puede proporcionar aquel criterio racional que pedamos al final del apartado pero este no puede aplicarse sin tener en cuenta la peculiaridad de la actividad a la que quiere aplicarse y la moral civil de la sociedad correspondiente.

Sin un consenso tcito entre los ciudadanos acerca de lo que sea esencialmente esa perfeccin, la moral cvica no parece posible. Cuando Pedro Lan escribi estas palabras haba pasado poco tiempo desde que se promulgo la Constitucin espaola de , que entre otras cosas, proclamaba la libertad religiosa.

El hecho del pluralismo moral Con anterioridad a la constitucin de Espaa era un Estado confesional, lo cual tena claras repercusiones, no solo polticas y sociales sino tambin en el modo de comprender la religin y la moral. En definitiva se pensaba, si la tica quiere indicarnos que carcter o estilo de vida hemos de asumir para ser felices, nadie puede descubrrnoslo mejor que Dios mismo que nos ha creado.

Y en lo que respecta a esos deberes de cada hombre, Qu autoridad tienen tales deberes para exigir su cumplimiento? Dnde se fundamenta la obligacin moral si no es en la voluntad de Dios?

Se crea, desde estas perspectivas que la moral deba quedar asumida en la religin, se tomara como saber para forjar un estilo de vida o para llegar a decisiones justas. Y en este sentido, deba dividirse en dos partes: la tica individual, que se refera a los deberes y virtudes que un individuo debe asumir para alcanzar su perfeccin, y la tica social, preocupada por las relaciones que los hombres entablan entre s en la familia, en el trabajo y en la vida poltica.

Las cuestiones empresariales quedaban englobadas en la tica social, que era, a su vez una parte aplicada de la religin; sin embargo, hay que reconocer que el poder poltico siempre fue ms proclive a atender a la iglesia en cuestiones de moral individual que en cuestiones de moral social. En cualquier caso, la tica apareca como parte de la religin y como fundamentada exclusivamente en ella. Poda el no creyente tener conciencia de estas cuestiones morales? Desde esta concepcin de lo moral el no creyente se encontraba en una situacin compleja a este respecto: por una parte se supona que todos los hombres estn dotados de una razn natural que les permite tener conciencia de las obligaciones morales, pero, por otra, el no creyente ya no poda encontrar un fundamento por el que fuera obligatorio cumplir esos deberes.

De donde se segua que a la pregunta que el comn de las gentes tiene como clave en lo que respecta a la fundamentacin de lo moral Por qu debo cumplir determinados mandatos, que no son jurdicos, polticos o sociales, sino que interpelan a mi conciencia sin saber cul es su origen?

Y como es humano trata de averiguar las razones por las que nos sentimos obligados a hacer algo, era razonable suponer que el no creyente acabara dejando de sentirse interpelado por lo moral, al carecer de razones para obedecerlo. Porque mientras el Estado fue confesional, los espaoles compartan oficialmente un cdigo moral llamado nacional catlico, pero si el Estado no era confesional, si ya no poda decirse que todos los espaoles compartan la misma fe religiosa, quedaba algn fundamento racional para seguir presentando a todos los ciudadanos exigencias morales, o era preciso reconocer con el personaje de Dostoievski, Ivn Karamazov, que si Dios no existe, todo est permitido?

Aunque un sector de la poblacin creyera que la respuesta a esta pregunta deba ser afirmativa, es decir, que la sociedad ya no poda compartir valores morales porque no comparta su fundamentacin religiosa, lo bien cierto es que andaban desacertados, porque el cdigo moral nacional catlico no sigui el todo vale en materia moral, no sigui el vaco moral, sino el pluralismo, que solo es posible por una moral cvica, que en realidad ya haba ido abrindose paso.

El reconocimiento de la libertad religiosa no venia sino a legitimar lo que ya exista de hecho: que en Espaa hay un pluralismo moral, y que el pluralismo solo puede fomentarse si existen unos mnimos morales compartidos.

A esos mnimos llamamos moral cvica. Este tipo de moral naci con la Modernidad y es uno de los factores que hoy nos permite hablar de una tica empresarial, como tambin de una tica mdica, ecolgica, y de las distintas instituciones y profesiones, porque si es una sociedad no existe un ncleo de valores morales compartidos.

El nacimiento de la tica cvica La tica cvica es relativamente reciente, porque nace en los siglos XVI y XVII a partir de una experiencia muy positiva: la de que es posible la convivencia entre ciudadanos que profesan distintas concepciones religiosas, ateas o agnsticas, siempre que compartan unos valores y unas normas mnimas.

La experiencia del pluralismo nace con la de una incipiente tica cvica, porque las tica cvica consiste en ese mnimo de valores y normas que los miembros de una sociedad moderna comparten, sean cuales fueren sus cosmovisiones religiosas, agnsticas o ateas, filosficas, polticas o culturales; mnimo que les 70 lleva a comprender que la convivencia de concepciones diversas es fecunda y que cada quien tiene perfecto derecho a intentar llevar a cabo sus proyectos de felicidad, siempre que no imposibilite a los dems llevarlos tambin a cabo.

Esta es la razn por la que consideramos a la tica cvica como una tica moderna de mnimos. Caractersticas de la tica cvica 1. Las concepciones religiosas, agnsticas o ateas del mundo que propongan un modelo de la vida feliz constituyen lo que llamamos tica de mximos, y en una sociedad verdaderamente moderna son plurales; por eso podemos hablar en ellas de un pluralismo moral. Una sociedad pluralista es, entonces, aquella en la que conviven personas y grupos que se proponen distintas ticas de mximos, de modo que ninguno de ellos pueda imponer a los dems sus ideales de felicidad, sino que, a lo sumo, les invita a compartirlos a travs del dilogo y el testimonio personal.

Por el contrario, es totalitaria, una sociedad en la que un grupo impone a los dems su tica de mximos, su ideal de felicidad, de suerte que quienes no la comparten se ven coaccionados y discriminados.

Precisamente el pluralismo es posible en una sociedad cuando sus miembros, a pesar de tener ideales morales distintos, tienen tambin en comn unos mnimos morales que les parecen innegociables, y que no son compartidos porque los distintos sectores han ido llegando motu propio a la conviccin de que son los valores y normas a los que una sociedad no puede renunciar sin hacer dejacin de su humanidad.

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Adela Cortina, ├ętica

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