DESCARGAR ATILA EL AZOTE DE DIOS PDF

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Author:Samumi Gardarr
Country:Central African Republic
Language:English (Spanish)
Genre:Video
Published (Last):27 February 2012
Pages:374
PDF File Size:7.42 Mb
ePub File Size:11.13 Mb
ISBN:760-6-56824-668-2
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Hacia el d. Los lderes romanos envan una embajada al campamento de Atila con la excusa de conseguir un acuerdo diplomtico y sobornar a uno de los lugartenientes para que tome parte en una conspiracin y asesinar a su lder. A esta misin se unir Jons.

La conspiracin es descubierta y Jons es tomado como rehn. Consciente de que su vida corre un serio peligro, comprende que para sobrevivir tendr que recurrir a sus habilidades. Mientras planea su huida, se apodera de un elemento decisivo en la inminente guerra. Para salvar el imperio, debe llevar no slo una advertencia, sino una antigua espada que ayudar a preparar Roma para la mayor batalla de la historia, cuyo resultado determinar el futuro de la civilizacin occidental.

A mi madre, y en memoria de mi padre. Fueron ellos los que me regalaron un libro infantil sobre la batalla de los Campos Catalunicos, que despert en m una curiosidad que ha perdurado toda la vida Atila el Azote de Dios William Dietrich 4 Atila el Azote de Dios William Dietrich Personajes principales Jons: joven enviado y escriba romano. Ilana: doncella romana cautiva. Zerco: bufn enano amigo de Jons. Julia: esposa de Zerco. Aecio: general romano. Placidia: madre de Valentiniano.

Honoria: hermana de Valentiniano. Jacinto: eunuco de Honoria. Teodosio II: emperador del Imperio romano de Oriente. Crisafio: ministro eunuco de Teodosio. Maximino: embajador de Atila. Bigilas: traductor y conspirador. Rusticio: traductor. Aniano: obispo y cuando le conviene eremita. Atila: rey de los hunos.

Skilla: guerrero huno enamorado de Ilana. Edeco: to de Skilla y guerrero de Atila. Suecca: esposa de Edeco. Eudoxio: doctor griego enviado de Atila. Hereka: primera esposa de Atila. Elak, Dengizik e Irnak: hijos de Atila. Onegesh: lugarteniente de Atila de origen romano. Germanos Guernna: comparte cautiverio con Ilana.

Teodorico: rey de los visigodos. Berta: hija de Teodorico. Genserico: rey de los vndalos. Sangibano: rey de los alanos. Anto: rey de los francos. Introduccin Trescientos setenta y seis aos despus del nacimiento de nuestro Salvador, el mundo segua siendo uno. Nuestro Imperio romano perdur, tal como haba sido, durante mil aos.

Se extenda desde los fros pramos de Britania hasta las abrasadoras arenas de Arabia, desde el nacimiento del Eufrates hasta las costas atlnticas del norte de frica. Las fronteras de Roma haban sido atacadas en innumerables ocasiones por celtas y germanos, por persas y escitas.

Sin embargo, con hierro y sangre, con astucia y con oro, a todos los 5 Atila el Azote de Dios William Dietrich haban vencido. Siempre haba sucedido de ese modo, y en el ao pareca que siempre habra de ser as.

Cmo me gustara haber conocido aquella certeza! Pero a m, Jons Alabanda, historiador, diplomtico y soldado a mi pesar, slo me cabe imaginar la venerable estabilidad del viejo imperio como quien escucha el relato de un marinero que habla de una costa lejana y oculta tras la niebla. Mi destino me ha llevado a existir en estos tiempos ms duros, a conocer a los grandes y a vivir con mayor desesperacin a causa de ello. Este libro narra mi historia y la de aquellos a quienes tuve la ventura y la desdicha de conocer, pero sus races se hunden en el pasado.

En ese ao , ms de medio siglo antes de mi nacimiento, circul el primer rumor de la tempestad que lo cambi todo para siempre. En ese ao, segn relatan los historiadores, se recibieron las primeras noticias de los hunos. Tened presente que yo soy, por origen, oriental, que hablo el griego con fluidez, que soy versado en filosofa y estoy acostumbrado a los soles cegadores de mi tierra.

Nac en Constantinopla, ciudad que fund Constantino el Grande en el Bsforo para que se convirtiera en segunda capital de nuestro imperio y que deba agilizar su administracin. En ese punto donde se unen Europa y Asia, el mar Negro y el Mediterrneo, se alz la Nueva Roma, escenario estratgico de la antigua Bizancio.

La divisin proporcion a Roma dos emperadores, dos senados y dos culturas: el occidente latino y el oriente griego. Pero no se trataba de dos imperios: los dos ejrcitos romanos seguan acudiendo en ayuda mutua, y las leyes imperiales se coordinaban y unificaban. El Mediterrneo segua siendo una laguna romana, y una misma arquitectura, una misma moneda, un mismo estilo en foros, fortalezas e iglesias poda observarse desde el Nilo hasta el Tmesis. El cristianismo eclipsaba a todas las dems religiones, y el latn a todas las dems lenguas.

Hasta entonces, el mundo no haba conocido un perodo tan dilatado de paz, 6 Atila el Azote de Dios William Dietrich estabilidad y unidad relativas. Y jams volvera a conocerlo. El Danubio es el gran ro europeo. Nace en las laderas de los Alpes y discurre hacia levante a lo largo de casi mil ochocientas millas antes de ir a morir en aguas del mar Negro. En el ao , su curso trazaba gran parte de la frontera septentrional del imperio.

Aquel verano, a varias guarniciones romanas apostadas a lo largo del ro comenzaron a llegar historias de guerra, desrdenes y migracin entre los pueblos brbaros. Una nueva forma de terror, desconocida hasta entonces, obligaba a huir a pueblos enteros, segn se deca, y en su marcha topaban con los que vivan al oeste. Los fugitivos hablaban de la existencia de un pueblo poco agraciado, maloliente, de tez oscura, que vesta con pieles de animales hasta que stas se pudran, inmune al hambre y a la sed, que beba la sangre de sus caballos y coma la carne cruda que guardaba bajo sus monturas para que se ablandara.

Esos nuevos invasores llegaban silenciosos como el viento, mataban con sus potentes arcos desde distancias inslitas, mataban con sus espadas a los que hubieran sobrevivido, y se alejaban al galope sin dar tiempo a sus enemigos a organizar la resistencia. Rechazaban alojarse a cubierto, quemaban cuanto encontraban a su paso y, casi siempre, vivan al aire libre.

Sus ciudades se componan de tiendas de fieltro y sus calzadas eran las vastas estepas. Avanzaban por las praderas en pesados carros tirados por esclavos cargados con el botn de sus conquistas, y su lengua era dura y gutural. Se llamaban a s mismos los hunos. Para tranquilizarse, nuestros centinelas se decan que aqullos eran sin duda relatos exagerados. Roma contaba con una larga experiencia con los brbaros y saba que, por ms valerosos que fuesen individualmente, en la tctica eran malos y en la estrategia, psimos.

Temidos como enemigos, resultaban valiosos como aliados. Acaso no haban acabado los terribles germanos, con el transcurrir de los siglos, convertidos en el baluarte del ejrcito romano en 7 Atila el Azote de Dios William Dietrich Occidente?

Acaso no se haban civilizado los indmitos celtas? Los mensajeros llevaron a Roma y a Constantinopla la noticia de que algo anormal pareca suceder ms all del Danubio, pero su peligro an no se haba concretado. Entonces, el rumor se convirti en una marea de refugiados. Huyendo de los hunos, un cuarto de milln de miembros de la tribu germana de los godos lleg a la orilla septentrional del ro en busca de asilo.

Como nada, salvo una guerra, iba a detener semejante desplazamiento de poblacin, mis antepasados les permitieron, a su pesar, cruzar el Danubio. Tal vez aquellos recin llegados, como haba sucedido con muchas otras tribus que lo haban hecho antes que ellos, se instalaran sin problemas y se convertiran en federados.

Tal haba sido el caso de los salvajes francos, aliados en la defensa contra aquel misterioso pueblo de las estepas. Sin embargo, en aquel caso se trataba de una esperanza vana, fruto de la conveniencia.

Los godos eran orgullosos y no haban sido conquistados. Nosotros, los pueblos civilizados, les parecamos consentidos, indecisos y dbiles. Los romanos y los godos no tardaron en enfrentarse. Los refugiados se vendan al mejor postor y, a su vez, robaban ganado. Primero se convirtieron en saqueadores, y ms tarde en invasores. As, el 9 de agosto del ario , Valente, el emperador romano de Oriente, combati contra los godos a las puertas de Adrianpolis, ciudad situada a menos de cuatrocientas millas de Constantinopla.

Los efectivos estaban muy igualados, y los romanos confibamos en la victoria. Pero nuestra caballera se bati en retirada, nuestra infantera fue presa del pnico y, rodeados por los jinetes godos, nuestros soldados se apiaron hasta el punto de no poder alzar las armas y los escudos para luchar con eficacia. Valente y su ejrcito fueron derrotados en el peor desastre militar que sufran los romanos desde que Anbal los haba aniquilado en Cannas seis siglos atrs. As fue como se estableci un negro precedente: los 8 Atila el Azote de Dios William Dietrich brbaros eran capaces de vencer a los romanos.

En realidad, stos podan ser derrotados por unos brbaros que huan de otros an ms temibles. Lo peor no tardara en llegar. Los godos iniciaron un saqueo itinerante por todo el imperio que no ces en dcadas. Entretanto, los hunos causaban estragos en el valle del Danubio y, ms al este, saquearon Armenia, Capadocia y Siria. Naciones brbaras enteras fueron desplazadas, y algunas de sus tribus, en su huida, llegaron y se instalaron a orillas del Rin.

Cuando el ro se hel el ltimo da del ao , vndalos, alanos, suevos y borgoones lo cruzaron y se internaron en la Galia. Los brbaros siguieron su imparable marcha hacia el sur, quemando, matando, saqueando, en una orga de violencia que suscit los relatos de horror y fascinacin con los que mi generacin creci. Se descubri que una mujer romana cocin y se comi a sus cuatro hijos, uno por uno.

Explic a las autoridades que esperaba que cada sacrificio sirviera para salvar a los dems.

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